Me dijiste adiós.
Tú, me dijiste adiós a la orilla del mar,
nunca, ese día de sol oscuro podré olvidar,
sentida estaba la arena, que a él osó gritar,
corrieron mis lágrimas, como aguas de azar.
Me dolió, ese su confesar sin abrigo,
cuando me dijo, yo no puedo amarte,
necia ficción, la que yo tenía contigo,
que quería , todo mi mundo darte.
Con mi boca muda, y los oídos frío,
helado su cuerpo, de espalda al mio,
cuando me dijiste, tener otro albedrío.
cerré mis ojos, sentí un fuerte escalofrío.
A lo lejos, vi tiernas caras risueñas,
eran tuyas, dos divinas niñas inocentes ,
junto a ellas, la mujer, que era su dueña,
que le sonreía, de lo lejos complaciente.
No entraba, a mi garganta ni un soplo de aire,
aquel hombre, era un cobarde de oscura estrella,
busqué, el olvido perenne, avivé yo su desaire,
distraje, mi mirada dolorida , y la mire a ella.
Luzille Medina.
Marzo/09/2014.
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por el Autor.
USA

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