martes, 18 de marzo de 2014

Boca fiera.


                                                        Boca fiera.      

Boca fiera.


Su boca fiera, me sorprendió como mariposa,
me provocó, sediento en el silencio abierto,
tocando, mis labios como la espina a la rosa,
como el misterioso, sentir de un muerto.

Yo ajena, le era a el, eso creí que yo era,
cuando su boca me besó, suave de repente,
una niña inocente, que sueña, y espera,
me hizo temblar, como un pájaro agreste.

Estaba yo, distraida, hacia el lado de oriente,
mil rayos de oro, alumbraron todo el cielo,
cuando él, cruzó su besar, a mi cálido pendiente,
y  sus labios, se abrieron a mí, en vuelo.

Cerré mi boca, de aquella divina locura,
asustados mis ojos, ante la dulce tristeza,
su necio besar, resbalaban sobre mi altura,
de no poder yo, apreciar de su beso, la belleza.

Boca, que no le da tregua, al sentir mío,
mi rezar, es como una ardiente gota de cera,
deten ya tu deseo, que me lleva al desvarío,
desarmándose así, mi ardiente besar, de primavera.

Besos robados, boca fiera, que ató mi vida,
y en la trampa, de su rama  quedaron mis alas,
como asustada Paloma, que se posó en él, rendida,
muerta de su pasión, y vive de lo que él, exhalas.

 Luzille Medina.
 Marzo/17/2014.
 Derechos Reservados
 Por el Autor.
     USA.

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